Bienvenid@!!!

Recibe muuuchas bendiciones de tu Padre Celestial.
Recuerda siempre que Dios te ama con locura!!!
Sonrie siempre pues eres AMAD@!

viernes, 8 de mayo de 2015

Don de inteligencia...

Gracias a este don podemos comprender la palabra de Dios y sus enseñanzas con fidelidad. Es entender las cosas con la inteligencia de Dios.
El cristiano no puede conformarse con entender la vida con la logica humana sino que debe pedir ayuda al Espiritu Santo para que este le muestre lo que Dios quiere decir con tal o cual situacion.
Recuerdo una vez que entraron los ladrones a mi casa pero no pudieron llevarse nada porque tenia alarma, aunque me rompieron la puerta y tuve que gastar un dinero en ello, yo pude ver la mano de Dios indicandome las vulnerabilidades que tenia mi hogar ya que me iba de viaje en poco tiempo y me permitio reforzar la seguridad. Esta situacion me mostro como Dios me guarda y le di mucha gracias por ello, un necio se habria enfocado en lo que tuvo que gastar por la mala construccion del apartamento.
"Señor, enviame tu don de inteligencia para que pueda yo ver en todo tu enseñanza, a veces me desenfoco y quiero ver solo con mis ojos. Enseñame el camino correcto, la actitud adecuada, la decision agradable a tu voluntad. Amen"

jueves, 7 de mayo de 2015

" La sabiduría perfecta consiste en honrar al Señor; ella colma a los hombres con sus frutos." Eco 1,16

El don de la sabiduria es el mas excelso de los dones, es decir, el mas importante.
Tener el don de sabiduria significa gustar de las cosas de Dios. Este don nos permite saber cual es la mejor manera de honrar al Señor. El fruto del Espiritu Santo que da la sabiduria es el de la fe ya que se cree con mas firmeza en las cosas espirituales porque se sienten como si se hubiesen vivido.
Si necesitas direccion en alguna area de tu vida, si te sientes indeciso o dudoso ve a los pies del Señor y pidele que te regale su sabiduria. El es generoso y la da en abundancia a todo el que se la pide.¿Que esperas? Te puedes ahorrar muchos sinsabores...

"Jesus amigo, Tu fuiste lleno de la gracia de Dios, con tu intercesion y la de Maria permiteme serte fiel. Dame el don de la sabiduria para siempre elegirte a ti por sonretodas las cosas. Amen

martes, 5 de mayo de 2015

"Todos los que son guiados por el Espiritu de Dios son hijos de Dios..." Rm 8,14

Para ser hijos de Dios necesitamos de su Espiritu. Este lo recibimos por medio del bautizmo para que pueda imprimarse en nosotros la gracia perdida por el pecado. En nuestras propias fuerzas nos es imposible agradar a Dios y El sabiendo nuestra debilidad nos regala siete dones.
Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre docil para seguir los impulsos del Espiritu Santo.(CIC 1830)
Los dones del Espiritu Santo son un regalo de Dios que nos permiten llegar a la santidad si los acogemos en nuestra vida diaria. Estos son: sabiduria, inteligencia,consejo,fortaleza,ciencia,piedad y temor de Dios.
Dios quiere que estemos con El, por eso nos ha dado las herramie tas necesarias para nuestra salvacion. Pide al Espiritu Santo que te regale sus dones,los necesitaras.

" Amado Jesus, te ofrezco mis carencias, mis miedos, ansiedades,imprudencia,indiferencia y necedad porque se que en tu infinito amor los cambiaras por tus dones. Sabes que sin ti me pierdo facil. No me dejes caer en tentacion. Librame de las garras del maligno, pues solo tu sabes que es lo mejor para mi. Amen"

sábado, 7 de marzo de 2015

Himno de victoria

Mis problemas no se van
Pero no siempre estarán
Mi vida no arruinaran
Por mas que insistan.

Yo luchare con el Santo de Israel
Yo venceré porque tengo fe en El
El es mi rey, mi defensor
Y junto a El ya no hay temor.

La vida trae sus afanes
El enemigo trampas pondrá
Mas yo confío en quien he creído
Y victoriosa saldré ahora mismo
Porque su Espiritu me sostendrá.

No importa si se abre o no el mar rojo
Mi heredad no esta en este mundo
Un carácter fuerte obtendré
Con cada problema al serle fiel.

En el mundo tendré aflicción
Pero no me entregare a la depresión
Pues por su amor su vida dio
Y nos dio la eterna salvación.

Junto a El me quedare
Aunque como Pedro comience a hundirme
También como Pedro su ayuda pediré
Y su mano extenderé hacia mi cuando pierda la fe.

No hay forma que me aleje de El
Pues lo vivo y lo respiro, soy de El
Pueblo suyo y oveja de su rebaño
Un amor que con sangre fue comprado.

A ti, mi Señor te bendigo y te alabo.
Hagase en mi tu voluntad siempre y por siempre. Amen.

sábado, 31 de enero de 2015

Trabajé siempre con amor-San Juan Bosco

Si de verdad buscamos la auténtica felicidad de nuestros alumnos y queremos inducirlos al cumplimiento de sus obligaciones, conviene, ante todo, que nunca olvidéis que hacéis las veces de padres de nuestros amados jóvenes, por quienes trabajé siempre con amor, por quienes estudié y ejercí el ministerio sacerdotal, y no sólo yo, sino toda la Congregación salesiana. 
¡Cuántas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar; amenazar al niño que persuadirlo; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez. 
Os recomiendo que imitéis la caridad que usaba Pablo con los neófitos, caridad que con frecuencia los llevaba a derramar lágrimas y a suplicar, cuando los encontraba poco dóciles y rebeldes a su amor. 
Guardaos de que nadie pueda pensar que os dejáis llevar por los arranques de vuestro espíritu. Es difícil, al castigar, conservar la debida moderación, la cual es necesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos sólo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor. 
Miremos como a hijos a aquellos sobre los cuales debemos ejercer alguna autoridad. Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergoncémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor. 
Éste era el modo de obrar de Jesús con los apóstoles, ya que era paciente con ellos, a pesar de que eran ignorantes y rudos, e incluso poco fieles; también con los pecadores se comportaba con benignidad y con una amigable familiaridad, de tal modo que era motivo de admiración para unos, de escándalo para otros, pero también ocasión de que muchos concibieran la esperanza de alcanzar el perdón de Dios. Por esto, nos mandó que fuésemos mansos y humildes de corazón. 
Son hijos nuestros, y, por esto, cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira o, por lo menos, dominarla de tal manera como si la hubiéramos extinguido totalmente. 
Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como nos conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos. 
En los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que éstas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

La fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo -San Agustin

Despiértate: Dios se ha hecho hombre por ti. Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz. Por ti precisamente, Dios se ha hecho hombre. 
Hubieses muerto para siempre, si él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca te hubieses visto libre de la carne del pecado, si él no hubiera aceptado la semejanza de la carne del pecado. Una inacabable miseria se hubiera apoderado ti, si no se hubiera llevado a cabo esta misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si él no hubiera venido. 
Celebremos con alegría el advenimiento de nuestra salvación y redención. Celebremos el día afortunado en el que quien era el inmenso y eterno día, que procedía del inmenso y eterno día, descendió hasta este día nuestro tan breve v temporal. Este se convirtió para nosotros en justicia, santificación y redención: y así -como dice la Escritura-: El que se gloríe, que se gloríe en el Señor. 
Pues la verdad brota de la tierra: Cristo, que dijo: Yo soy la verdad, nació de una virgen. Y la justicia mira desde el cielo: puesto que, al creer en el que ha nacido, el hombre no se ha encontrado justificado por sí mismo, sino por Dios. 
La verdad brota de la tierra: porque la Palabra se hizo carne. Y la justicia mira desde el cielo: porque todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba. La verdad brota de la tierra: la carne, de María. Y la justicia mira desde el cielo: porque el hombre no puede recibir nada, si no se lo dan desde el cielo. 
Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, porque la justicia y la paz se besan. Por medio de nuestro Señor Jesucristo, porque la verdad brota de la tierra. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. No dice: «Nuestra gloria», sino: La gloria de Dios; porque la justicia no procede de nosotros, sino que mira desde el cielo. Por tanto, el que se gloríe, que se gloríe en el Señor, y no en sí mismo. 
Por eso, después que la Virgen dio a luz al Señor, el pregón de las voces angélicas fue así: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. ¿Por qué la paz en la tierra, sino porque la verdad brota de la tierra, o sea, Cristo ha nacido de la carne? Y él es nuestra paz; él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa: para que fuésemos hombres que ama el Señor, unidos suavemente con vínculos de unidad. 
Alegrémonos, por tanto, con esta gracia, para que el testimonio de nuestra conciencia constituya nuestra gloria: y no nos gloriemos en nosotros mismos, sino en Dios. Por eso se ha dicho: Tú eres mi gloria, tú mantienes alto mi cabeza. ¿Pues qué gracia de Dios pudo brillar más intensamente para nosotros que ésta: teniendo un Hijo unigénito, hacerlo hijo del hombre, para, a su vez, hacer al hijo del hombre hijo de Dios? Busca méritos, busca justicia, busca motivos; y a ver si encuentras algo que no sea gracia.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La visitación de santa María Virgen -por San Ambrosio


Exposición sobre evangelio de San Lucas 2,19.22-23.26-27
El ángel que anunciaba los misterios, para llevar a la fe mediante algún ejemplo, anunció a la Virgen María la maternidad de una mujer estéril y ya entrada en años, manifestando así que Dios puede hacer todo cuanto le place. 
Desde que lo supo, María, no por falta de fe en la profecía, no por incertidumbre respecto al anuncio, no por duda acerca del ejemplo indicado por el ángel, sino con el regocijo de su deseo, como quien cumple un piadoso deber, presurosa por el gozo, se dirigió a las montañas. 
Llena de Dios de ahora en adelante, ¿cómo no iba a elevarse apresuradamente hacia las alturas? La lentitud en el esfuerzo es extraña a la gracia del Espíritu. Bien pronto se manifiestan los beneficios de la llegada de María y de la presencia del Señor; pues en el momento mismo en que Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre, y ella se llenó del Espíritu Santo. 
Considera la precisión y exactitud de cada una de las palabras: Isabel fue la primera en oír la voz, pero Juan fue el primero en experimentar la gracia, porque Isabel escuchó según las facultades de la naturaleza, pero Juan, en cambio, se alegró a causa del misterio. Isabel sintió la proximidad de María, Juan la del Señor; la mujer oyó la salutación de la mujer, el hijo sintió la presencia del Hijo; ellas proclaman la gracia, ellos, viviéndola interiormente, logran que sus madres se aprovechen de este don hasta tal punto que, con un doble milagro, ambas empiezan a profetizar por inspiración de sus propios hijos. 
El niño saltó de gozo y la madre fue llena del Espíritu Santo, pero no fue enriquecida la madre antes que el hijo, sino que, después que fue repleto el hijo, quedó también colmada la madre. Juan salta de gozo y María se alegra en su espíritu. En el momento que Juan salta de gozo, Isabel se llena del Espíritu, pero, si observas bien, de María no se dice que fuera llena del Espíritu, sino que se afirma únicamente que se alegró en su espíritu (pues en ella actuaba ya el Espíritu de una manera incomprensible); en efecto: Isabel fue llena del Espíritu después de concebir; María, en cambio, lo fue ya antes de concebir porque de ella se dice: ¡Dichosa tú que has creído! 
Pero dichosos también vosotros, porque habéis oído y creído; pues toda alma creyente concibe y engendra la Palabra de Dios y reconoce sus obras. 
Que en todos resida el alma de María para glorificar al Señor; que en todos esté el espíritu de María para alegrarse en Dios. Porque si corporalmente no hay más que una madre de Cristo, en cambio, por la fe, Cristo es el fruto de todos; pues toda alma recibe la Palabra de Dios, a condición de que, sin mancha y preservada de los vicios, guarde la castidad con una pureza intachable. 
Toda alma, pues, que llega a tal estado proclama la grandeza del Señor, igual que el alma de María la ha proclamado, y su espíritu se ha alegrado en Dios Salvador. 
El Señor, en efecto, es engrandecido, según puede leerse en otro lugar: Proclamad conmigo la grandeza del Señor. No porque con la palabra humana pueda añadirse algo a Dios, sino porque él queda engrandecido en nosotros. Pues Cristo es la imagen de Dios y, por esto, el alma que obra justa y religiosamente engrandece esa imagen de Dios, a cuya semejanza ha sido creada, y, al engrandecerla, también la misma alma queda engrandecida por una mayor participación de la grandeza divina.