Bienvenid@!!!

Recibe muuuchas bendiciones de tu Padre Celestial.
Recuerda siempre que Dios te ama con locura!!!
Sonrie siempre pues eres AMAD@!

martes, 29 de noviembre de 2011

"[...]has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla." Lc 10,21-24

Para conocer al Padre hay que dejar la ciencia a un lado y comenzar a ver a Dios en todas las cosas, sobretodo en el día a día. Por eso dice San Pablo que no son perdonables los ateos porque viendo todo lo que existe no pueden encontrar a Dios en toda la naturaleza y la vida diaria, sabiendo tanto paradójicamente se les escapa lo más importante. La gente sencilla no se preocupa tanto de explicar las cosas, sino que las aceptan como vienen y dan gracias al Creador por lo que tienen.
 Iba a un curso de finanzas el otro día y nos daban unos tips muy buenos de como hacer un plan para salir de deudas y lograr cierto bienestar. Meditaba en ello el otro día y me reía porque mis finanzas están en números positivos simplemente por la gracia de Dios,es decir, yo llevaba un presupuesto y todo lo que me aconsejaban, pero con la crisis que teníamos era imposible que los números cuadraran. Sin embargo, nunca hemos faltado a ningún pago y siempre hemos diezmado, las matemáticas de Dios multiplican porque hay una promesa en la biblia que dice que si yo busco primero del reino todo lo demás vendrá por añadidura y yo soy testigo de eso, pese a toda la ingeniería económica de este mundo. Que nuestras finanzas y nuestra vida sean siempre regidas por la palabra de Dios. Confiemos en que El tiene cuidado de nosotros.
"Señor, gracias por hacerme entender que tú tienes el poder de hacer lo que para nosotros es imposible, gracias porque sobre toda lógica humana tú eres fiel y cumples siempre tus promesas, dame una efusión de tu Espíritu Santo para que pueda regir mi vida conforme a tu voluntad y esperar confiadamente en ti contra toda esperanza. Amen"

lunes, 28 de noviembre de 2011

"Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra..." Mt 8, 5-11

Me encanta esta frase que pronunciamos siempre en la Eucaristía y me pregunto si nos hemos parado a meditarla y entendemos lo que quiere decir. El centurión había escuchado hablar de Jesús, no sabemos si lo había visto con sus propios ojos hacer algún milagro pero sí sabemos que demostró una fe grandiosa al pedir que con una palabra de Jesús su criado quedaría sano. El nos muestra la fe que mueve montañas y que todos deberíamos tener.
La confianza en que estamos en las manos correctas, manos de Padre que nos cuidan y nos protegen. Si estamos convencidos de esto, descansaremos seguros en sus brazos, pues son lo mejor que hay. Basta con la palabra de Dios y tendremos lo que necesitamos!
"Jesús, concedeme la fe del centurión pues quiero tener plena confianza en tu palabra, ser heredero de las promesas de tu reino desde hoy y para siempre. Amen"

domingo, 27 de noviembre de 2011

"Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro." 1 Cor 1,3-9

Jesús nos invita a velar para que estemos preparados, pero, conociendo nuestras debilidades, es El mismo quien nos da la fuerza para mantenernos firmes hasta el final. Su misericordia es la que nos sostiene y nos libra de caer en tentaciones que perderían nuestras almas.
Contemos siempre con la ayuda del Señor para superar nuestras debilidades, su amor por nosotros es nuestra mejor arma y nuestra oración nuestra mejor estrategia, pues El nos dará la fuerza de su Espíritu para vencer al mal.
"Señor, esperamos con ansias tu venida, pero si tardas no permitas que nos durmamos, más bien ayúdanos a permanecer en vela hasta que vuelvas. Amen"


sábado, 26 de noviembre de 2011

"Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre." Lc 21,34-36

Es muy fácil distraerse con la rutina de nuestra vida; trabajar, cuidar los niños, salir con nuestra pareja, hacer las tareas del hogar, reuniones familiares, etc. Si no incluimos a Jesús en nuestra rutina nos embotaremos y no sabremos hacer frente a lo que nos espera. Jesús nos exhorta a mantenernos despiertos, a velar en el celo de su casa, a examinarnos continuamente ante su luz para quitar de nosotros lo que nos separa de El.
Los cristianos enfrentamos diversos tipos de aflicciones y persecuciones pero cuando nos tomamos el tiempo diario de comunión con el Señor, nos es más fácil serle fieles porque conocemos a aquél en quien hemos confiado,  sabemos que nuestra recompensa final no está en este mundo sino en la patria celestial.
"Señor, ayúdame  a no distraerme de tus cosas por andar pendiente de las del mundo, que siempre pueda estar atento a tu voluntad y a su cumplimiento en mi vida, para que no importe ni el día ni la hora en la que vengas por mí, yo esté preparado. Amen"




viernes, 25 de noviembre de 2011

"El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán." Lc 21,29-33

La palabra de Dios es eterna, en ella está el poder porque es Jesús mismo, el verbo encarnado a quien se le dio todo el honor  y todo el poder. Por eso cuando pronunciamos las palabras de la biblia nos transformamos poco a poco, por eso cuando confesamos con nuestra boca sus promesas, éstas se cumplen.
El Señor nos anunció todas las cosas que pasarían en el fin de los tiempos, no para que andemos asustando la gente sino para que cuando nos toque, estemos alertas y confiados en que llega nuestra liberación.
Cuando leemos la palabra de Dios a la luz del Espíritu Santo, descubrimos el inmenso amor que Dios tiene por nosotros  y cómo hizo lo que para nosotros era imposible: Reconciliarnos con El por medio de su Hijo. Permitamos que la palabra de Dios llegue a lo más profundo de nuestro corazón, sepamos que nos trascienden y demosle la importancia que realmente merece en nuestras vidas.
"Señor, gracias por dejarnos tu palabra para recordarnos siempre tus promesas, tu amor y tu consideración hacia nosotros, que pueda yo irme nutriendo de ella hasta que la viva en toda su plenitud. Amen"

miércoles, 23 de noviembre de 2011

"Así tendréis ocasión de dar testimonio." Lc 21, 12-19

Es fácil alabar a Dios cuando todos nos aprecian por nuestra sabiduría  y tenemos abundancia, pero es cuando nos persiguen por causa del evangelio, cuando nuestros familiares y amigos no creen en nosotros y arriesgamos hasta la vida cuando nuestro testimonio tiene poder de transformar la vida de los demás.
Tengo unos amigos que pasaron por momentos muy difíciles a causa de su fe y siempre me acuerdo de ellos cuando tengo situaciones similares, recordar su actitud me ayuda a permanecer firme cuando siento desfallecer.
Analicemos nuestras vidas y si transigimos en cualquier ocasión en vez de ser fieles, pidamos al Espíritu Santo que nos dé su fortaleza para dar testimonio de aquel que nos salvó con su sangre, que nos quite el miedo de perder algo que no sea la gracia de vivir conforme a su Palabra.
"Amado Jesús, quita de mí la ambiguedad y dame la fuerza de lo alto para que pueda dar testimonio de ti en los momentos donde hacerlo me pueda provocar soledad y daños físicos. Que busque primero de ti y deje que seas tú quien me defienda, pues quien pierde su vida por ti, la salvará en la eternidad. Amen"

viernes, 18 de noviembre de 2011

"Ahora que tenemos derrotado al enemigo, subamos a purificar y consagrar el templo." 1 Mac 4,36-37.52-59

El templo es un lugar sagrado, donde vamos a dar gracias por lo que Dios hace con nosotros. Purificamos el templo con nuestra actitud en él, pues muchas veces entramos en él, pero no prestamos real atención a lo que sucede allí. Andamos pensando en otras cosas, pendientes de los problemas o de los demás, olvidando que tenemos derrotado al enemigo y que nos toca alabar al Señor para que El se ocupe del resto.
Pablo nos dice que somos un templo del Espíritu Santo y en ese sentido debemos prestar más atención a nuestras acciones y actitudes.., . ¿Mantenemos nuestra casa limpia y en disposición a la alabanza o la hemos convertido en una cueva de bandidos?
Hemos sido creados para dar gloria a Dios, no sólo en el lugar donde celebramos la Eucaristía sino en nuestro ser, porque El vive en nosotros y debemos mantenerlo confortable en nuestro corazón.

"Señor, quiero alabarte y bendecirte porque con tu cruz redimiste al mundo, ahora que te has quedado en mi corazón, ayudame a que pueda ser mi vida una casa de oración y de acciones de gracias a tu Santo Nombre. Cuando mi vida sea una cueva de ladrones, ven y saca todo eso de mí. Amen"

jueves, 17 de noviembre de 2011

"¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!" Lc 19,41-44

Jesús está llorando porque vamos por el camino del mal; entreteniéndonos con tonterías, queriendo aparentar lo que no somos, viviendo una doble moral, sin saber lo que conduce a la paz.
¿Qué conduce a la paz? Cumplir la voluntad del Señor, pues aunque choquemos con los demás y nos marginen, lo importante es hacer lo que El nos manda, mantenernos al igual que Matatías (leer primera lectura de hoy), firmes en seguir a Dios antes que a los hombres. Yo soy testigo fiel de esto y no hay nada mejor en esta tierra que tener la certeza de que se va por el buen camino, de ser íntegro en lo que uno cree aún nos cueste el desprecio o ser motivo de chisme de los que le rodean. El celo por la ley del Señor me devora y espero que El termine en mí, la buena obra que empezó. Pidamos al Padre que nos dé la fortaleza necesaria para resistir en su camino cuando todo va en contra nuestra, pues sólo así tendremos la paz que no da el mundo.
"Señor, cuántas veces me he desviado de tu camino y no he guardado tus leyes, dame tu sabiduría para saber cuál es tu voluntad en todo momento, tu fortaleza para cumplirla y tu paz para que guardar mi corazón en ti. Amen"

miércoles, 16 de noviembre de 2011

"Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor." 2 Mac 7,1.20-31

Me admira y sobrecoge esta mujer, cuya fe en Dios era tan grande que no vaciló en animar a sus hijos a morir en vez de pecar contra el Señor. Me pregunto cuántos de nosotros haríamos lo mismo. Inscribimos a nuestros niños desde pequeños en el colegio para que aprendan mil y una cosas que les ayudarán en esta vida, pero qué tanto le enseñamos de la eterna. Decimos que creemos en ella pero actuamos como si no nos fuéramos a morir o como si lo más importante es lo que sucede aquí en la tierra.
Esta familia debe ser nuestro ejemplo a seguir, educados para la vida eterna más que para la de este mundo, al más pequeño le ofrecieron dinero y poder pero él prefirió la corona de vida que da Dios a sus fieles. El fue fiel en lo poco, su corta vida, pero le confiaron más aún, la eternidad con el Creador.
Reconocer que los hijos no son nuestros, nos cuesta mucho, queremos apegarnos y apropiarnos de ellos, incluso hacer que cumplan nuestros sueños; pero nos hemos preguntado, cuál es el plan que Dios tiene para ellos, les enseñamos el camino de la vida que les asegurará la felicidad eterna? ¿ Educamos sus acciones o su corazón? ¿Fabricamos cristianos o fariseos?
"Señor, en este mes de la familia, quiero ponerme a tu servicio, deseo santificar mi familia, te entrego a cada uno de sus miembros y te pido que les unjas con tu Espíritu, que nos llenes de tu amor para tratarnos como te gusta, que podamos vivir en unidad y sobretodo servirte en cada cosa que hagamos. Amen"

martes, 15 de noviembre de 2011

"Así terminó su vida, dejando, no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud." 2 Mac 6,18-31

Esto es lo que deben de decir de cada uno de nosotros al morir, que dejamos a todos los que nos conocieron un ejemplo de heroísmo y de virtud. De qué nos servirá aparentar ser buenos cuando no podemos engañar a Dios, de absolutamente nada. Es lamentable como hay muchas personas envueltas en el fariseísmo, queriendo aparentar una piedad que no es más que una pantalla, una máscara que se quitan en cuanto dan la vuelta sus observadores. Olvidan que Dios lo sabe y lo ve todo. La integridad es un valor importante en la vida cristiana, debemos reconocer nuestras faltas para evitarlas no para esconderlas.

El Señor en su infinita misericordia, nos brinda siempre una oportunidad de reconciliación y si le dejamos entrar, cena con nosotros como lo hizo con Zaqueo, quien quedó tan impactado por Jesús que cambió inmediatamente de conducta. A esto nos llama hoy, nuevamente el Salvador. Que pueda encontrarnos abiertos y dispuestos a vivir en santidad.

"Señor, perdona si en algún momento he querido aparentar una bondad que no es sincera, que pueda yo ser transparente, tener la fuerza de voluntad y un temor de Dios tan grande que dé testimonio de ti, aún me marginen, me tilden de insensata e incluso me cueste la vida, ya me perdí una vez y tú me encontraste, que pueda permanecer en tu amor. ¡Gracias por amarme tanto! Amen"

domingo, 13 de noviembre de 2011

"Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados." 1 Tes 5,1-6

Nuestro propósito en esta vida es dar gloria a Dios, utilizar toda nuestra capacidad para dar a conocer el amor del Padre manifestado a través de su hijo Jesús. En esto consiste la vida cristiana y es en lo que debemos poner nuestro esfuerzo, en irnos transformando día a día en luz. De esta manera, estamos pendientes de no faltar a la voluntad de quien nos creó y así estamos preparándonos para el encuentro con El.
Los tiempos son difíciles y muchos aprovechan lo que pasa en el mundo, para meternos miedo con fechas apocalípticas, olvidando que Jesús nos dijo que nadie sabe ni el día ni la hora, lo verdaderamente importante es vivir cada día de manera que si llega nuestro fin, vayamos al cielo. 
"Señor, que mi mayor preocupación de cada día sea agradarte a ti, ayudar a quienes me rodean, amar y respetar a mis hermanos, servirte en todo lo que me llames con entrega y compromiso, quiero que cuando vengas a buscarme pueda entregarte el doble de lo que me diste, pues siendo fiel en lo poco, me darás mucho más. Amen"


jueves, 10 de noviembre de 2011

"[La sabiduría..] entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas." Sab 7,22-8,1

La sabiduría es un don de Dios que debemos pedir constantemente porque ella es la que nos hace amigos de Dios, es la que nos permite conocer su voluntad y gustar de ella. Nos hace profetas porque con ella sabemos separar lo que está bien de lo que está mal. No tiene que ver con los estudios que hayamos hecho, pues encontramos muchos letrados carecientes de este don, porque Dios se la regala a los humildes de corazón.

Cuánta sabiduría hace falta en este mundo, en nuestros gobernantes, líderes, en nosotros mismos, pidamosla con insistencia al Señor para que pueda renovarnos, para que podamos cuidar y administrar bien lo que nos ha dado.

"Dame tu sabiduría, Señor, quiero ser tu amigo, tu profeta, saber lo que tú quieres en todo momento y actuar conforme a ello siempre para no cometer errores evitables producto de mi orgullo y mi pecado. Quiero, Señor, estar en tu gracia y vivir en tu verdad, sólo tú puedes ayudarme con tu sabiduría. Amen"

miércoles, 9 de noviembre de 2011

"¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Lc 17,11-19

Un samaritano fue el único que agradeció al Señor por haberle curado, los otros, ni siquiera miraron atrás. Por su fe, recibió más que la limpieza de su cuerpo, recibió la salvación. Muchos de nosotros somos como los nueve leprosos, le pedimos insistentemente a Dios por favores y cuando los recibimos no le agradecemos sino que damos por sentado su misericordia.
En la primera lectura se nos advierte de la soberbia, lo que tenemos, absolutamente todo, es por gracia de Dios, es El quien abre las puertas para que seamos prósperos, tengamos salud, etc. Reconozcamos que El es nuestro proveedor y nos pedirá cuentas de lo que nos ha dado. Al que mucho se le da mucho, se le pedirá. Administremos correctamente sus dones, no abusemos del poder, compartamos lo que tenemos, seamos agradecidos con el Padre por todo lo que nos ha dado.
"Gracias, Señor, por tu infinita misericordia para conmigo, por todas las bendiciones que diariamente me regalas, por todos los peligros de los que me proteges y ni cuenta me doy, por todo lo que tengo, por mi familia, mi trabajo y  mis amigos, gracias por lo que seguirás haciendo en mi vida. Permite que siempre tenga un corazón agradecido y que pueda actuar conforme a tu voluntad. Amen"





lunes, 7 de noviembre de 2011

"Auméntanos la fe." Lc 17, 1-6

Todos los días le pido al Señor que aumente mi fe, yo creo en El pero en las dificultades o al leer las noticias me es necesaria una dosis más de su don.  Cómo seguir creyendo en mi religión católica cuando hay tantos hombres y mujeres manchando su nombre día a día, cómo seguir con mi esposo que me ofende tantas veces aún sin proponérselo, cómo hablar nuevamente con aquella amiga que tanto daño me hizo, cómo seguir despertando día a día con la esperanza de que el nuevo día será mejor que el de ayer. SOLO POR LA FE.

Yo creo en Jesús, creo que El vino a salvarnos y que su camino no es sencillo de seguir, pero no es imposible gracias a la fuerza que recibimos del Espíritu Santo, podemos ser esos cristianos que marcan la diferencia porque no vamos tras los hombres ni nos dejamos vencer por las circunstancias, creemos en Dios y su plan perfecto para nosotros. Cuando nos aferramos a sus promesas, movemos montañas.

"Amado, Señor, aumenta mi fe, quiero ser un buen ejemplo para mis hermanos, quiero aprender a perdonar infinitas veces, quiero mover cerros... dame una efusión especial de tu Santo Espíritu para poder seguir viviendo con una sonrisa aún en las peores circunstancias, porque nadie que ha confiado en ti ha quedado defraudado. Amen "



domingo, 6 de noviembre de 2011

"Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora." Mt 25,1-13

Si abrimos cualquier periódico estaremos de acuerdo con estas palabras de Jesús. Parece que la orden del día en nuestro país y el mundo es la muerte, cuántas muertes sin sentido ocurren día a día, personas sanas y fuertes que pierden su vida por la ira de otros. No sabemos ni el día ni la hora, pero esto no es razón para temer, porque los que mueren en Cristo irán con El al banquete de bodas.
Nuestro esfuerzo diario debe estar concentrado en estar preparados, atentos a mejorar cada día, a vivir con la lámpara encendida para que podamos irnos con el novio cuando venga a buscarnos.
El amor perfecto echa fuera el temor, que podamos vivir sin temor a los que pueden matar el cuerpo pero no el alma. Que nuestras actitudes siempre sean para conservar nuestra vida, pero ante la inminente muerte, recordemos que Dios nos espera del otro lado.
"Señor, dame la sabiduría para vivir conforme a tus preceptos en todo momento, de forma que no me preocupe la hora de mi muerte sino más bien que viva con la esperanza de tu salvación. No permitas que el temor me paralice ante la violencia de este mundo, recuerdame siempre que tú tienes el control. Amen"

miércoles, 2 de noviembre de 2011

"Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró." Mc 15,33-39;16,1-6

La muerte es algo de lo que difícílmente nos podremos librar. En la biblia sólo dos personas fueron arrebatadas al cielo sin pasar por la muerte. Jesús no escapó de ella, pero la venció dándonos a todos la oportunidad de la resurrección. Nos cuesta mucho aceptar la muerte, hablamos de ella como si no nos fuera a llegar nunca o la ponemos como excusa para hacer todos los desarreglos del mundo.
Pero, ¿Reflexionamos realmente en ella? La muerte es un paso que conduce a la vida eterna, a pesar de lo terrible que pueda ser o de la agonía que exista antes, un día daremos ese paso y es tan natural como nacer.
El punto está en cómo vivir si sabemos que vamos a morir un día, pero no sabemos ni el día ni la hora, Cristo nos da la respuesta, aún en su pasión fue fiel al Padre y por eso recibió la gloria de la resurrección. Vivamos como el vivió y sabremos con certeza que aunque nuestro cuerpo quede sin carne, veremos a Dios con nuestros ojos al igual que Job.
"Señor, que pueda morir en mí toda inclinación al pecado pues quiero morir en tu gracia para mirarte eternamente. Que pueda ver la muerte como parte de la vida y no me turbe cuando mis amados perezcan porque si yo creo en ti toda mi familia será salvada como lo has prometido y no hay  mejor lugar que estar en tu presencia eternamente. Amen"

martes, 1 de noviembre de 2011

"Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo." Mt 5,1-12a

Debemos recordarnos estas palabras siempre, nuestra recompensa será grande en el cielo, significa que por hacer las cosas que Jesús nos pide no necesariamente recibiremos recompensa aquí en la tierra sino que nos será guardada en el cielo.
En esta vida, nos tocarán muchos infortunios si obedecemos a Dios, pero no debemos preocuparnos porque estamos blanqueando nuestros vestidos en la sangre del cordero lo que nos dará derecho al árbol de la vida  y si ese es nuestro propósito, por qué andar con tanto miedo, al final de esta vida no nos llevaremos nada más que la satisfacción de haber servido al Señor de todo corazón.
Si confiamos en El plenamente sabemos que no debemos angustiarnos por nada porque El tiene cuidado de nosotros y nos da todo lo que necesitamos, el problema es que no nos conformamos con eso y siempre queremos más, somos necios y no comprendemos la brevedad de esta vida.
Que Dios nos dé ese corazón bienaventurado del que habla Jesús, que sea pobre, que sea capaz de sufrir por su causa y permanecer contento pues sabe en quien confía, tiene una meta y es la vida eterna, que se nos conceda tenerla.
"Señor, a veces me pierdo en las preocupaciones de un mundo que pasará y olvido que me llamas a una vida mejor, donde no habrá dolor ni violencia ni escasez ni enfermedad, que pueda tener siempre la mirada fija en ti y ser capaz de vivir conforme a tu voluntad, de forma que pueda llegar a ese lugar que me compraste con tu sangre. Amen"